norberto llopis segarra

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Review by Celso Gimennez, In-presentable festival's website


The most difficult thing is to be alive


* Los africanos tienen la mente sana, el cráneo virgen, todo lo que a nosotros nos falta. Me explico: ¿qué les hace reír a ellos y qué a nosotros? Porque en mi opinión, lo que nos hace reír es lo que permite medir el grado de salud mental. Y, ¿qué es lo que se necesita en Europa para hacernos reír?: juegos de palabras, segundas intenciones, alusiones, cosas complicadísimas que ni yo mismo acabo de entender… Mientras que los africanos, sólo con que tres gotitas de lluvia les mojen la espalda, se mueren de risa; como si les hicieran cosquillas, sí. Y si llueve fuerte, se destornillan, se mean de la risa y se tiran al suelo. A eso le llamo yo una mente lúcida, sana; virgen. En París, cuando llueve, ya ves…

B. M. Koltès


The whole essence of “Squint” is concentrate in the very first action of the piece. Five people on the stage remain seated on chairs. Time goes by. The waiting generates certain attention on the bodies, modifies our expectative, allow us to read and build beyond sense. Now that we are all sitting down with hands on the knees we could focus on the smallest details and spend here all together few hours. Those five bodies are simply waiting, there is no judgment in such a simple action. This action could have taken years and we would have been able to notice how their faces get older. Those were the minutes that any child wait before going to play. Noble, serene, restless, the attention goes always to the details. Like in “Gerry” from Gus van Sant, when the only action is a drop falling for hours on the forehead of Casey Affleck. Little by little for no apparent reason these people disappear progressively from the stage.
This first action is, same as all the piece, a very beautiful way of leaving behind the street, life, so after a while everything start little by little reappearing. During this time in which life goes away and comes back again, we see this estrange community trying to recuperate spaces of childhood and freedom, quarreling with themselves. Silently four of the five bodies start making actions, they start telling us -we are here-. A body says I am here when has been already abandoned, we could look at them for hours just for this reason. Because we can perceive that they have been build up from the void, from the nothingness. These bodies say, for a while I was alone, in some moment I was abandoned, but now I am here.
You can notice hours of construction and composition, but you wouldn’t notice any judgment of value upon the materials. The concept or artistic goals didn’t stifled what they could get from the scene, that is why bodies seemed to be free, that is why it is so difficult to guess if they are enjoying or not by being there. In “Squint” the body on stage is intelligent, the body on stage talks, it is like if life or one’s own world was imposed to the “strategy” and the “systems”. Not so many times happens that you go to see a piece and you do not wish to be somewhere else, not so many times happens that you would like to go on stage, not so many times happens that you see something so alive that makes you think in Maradona celebrating a goal.
The psychological or emotive aspect of “Squint” is quite complex. Even though some times you could perceive pain, joy or abandonment, there is not such a thing as gratitude or forgiveness, there is not nostalgia, the past isn’t brought back. Loneliness, the creation of one’s own world or autonomous logics brings us easily to childhood, but I have the sensation that this is rather a consequence than something planed beforehand. “Squint” could remind us of childhood because that is the period of major sensibility. The moment in which self existence is a goal on its own, like in this piece happens. It is an autotelic presence, not looking for anything else but to exist, to trip over chairs and dance. Now a days there is only three situations in which you can roll all around the floor bouncing into everything you find on your way: childhood, dance and insanity. In this piece freedom comes through the “stop doing”, not pretending, leaving for tomorrow, abandoning one self in a certain sense.
Two things fall together and for a strange reason they end up making sense. Only from a strong sensibility and being able to be constantly updated is possible to compose through textures, frictions, animal like. Squint is a subtle and unique work, that would have been completely different if any of the bodies was different. This is the miracle, Squint can’t be transferred without suffering substantial transformations, because even if inexplicably, everything in stage is in play during one hour, because when there is nothing, when you really start through the void, the only thing you can do is to throw your body to the scene, you can only wait a new music to enter in order to continue dancing.
During the after talk, Norberto talked about the composition method and the dramaturgical process of the piece. Explaining how sometimes two things, by remaining together for a while, made a new sense to arise, he repeated again and again “ like in life, like in life”, Jaime Llopis also said during the after talk –the most difficult thing is to keep it alive-.This is a work about youth, about difference, about being life hearted. maybe also about trusting intuitively that the performing arts could have similar rules as in life.
Like in “blue”, from Juan Domínguez, this is the miracle, that after all, the scene can still tell us who we are in the most strange and desperate ways.

Written by Celso Gimenez



Lo más difícil es estar vivos



* Los africanos tienen la mente sana, el cráneo virgen, todo lo que a nosotros nos falta. Me explico: ¿qué les hace reír a ellos y qué a nosotros? Porque en mi opinión, lo que nos hace reír es lo que permite medir el grado de salud mental. Y, ¿qué es lo que se necesita en Europa para hacernos reír?: juegos de palabras, segundas intenciones, alusiones, cosas complicadísimas que ni yo mismo acabo de entender… Mientras que los africanos, sólo con que tres gotitas de lluvia les mojen la espalda, se mueren de risa; como si les hicieran cosquillas, sí. Y si llueve fuerte, se destornillan, se mean de la risa y se tiran al suelo. A eso le llamo yo una mente lúcida, sana; virgen. En París, cuando llueve, ya ves…

B. M. Koltès

 
En la primera acción de" Squint" está concentrada toda su esencia. Cinco personas permanecen sentadas en unas sillas en el escenario. El tiempo pasa. Esa espera genera una atención sobre los cuerpos, modifica nuestra expectativa, nos permite leer y construir más allá del sentido. Ahora que estamos todos sentados, con las manos encima de las rodillas, podemos detenernos en cada detalle y pasar aquí juntos unas cuantas horas. Esos cinco cuerpos simplemente esperan, no hay juicio en una acción tan sencilla. Esa acción podría haber durado años y hubiéramos notado cómo sus rostros envejecían. Son los minutos que espera cualquier niño antes de ir a jugar. Nobles, serenos e inquietos, la atención se deposita siempre en los detalles. Como en "Gerry" de Gus van Sant, cuando la única acción es una gota cayendo durante horas por la frente de Casey Affleck. Poco a poco, sin razón aparente, esas personas van desapareciendo de la escena.
Esa primera acción es, igual que toda la pieza, una forma hermosa de dejar atrás la calle, la vida, para que dentro de un momento vuelva a aparecer poco a poco. Durante ese tiempo en el que la vida sale y entra de nuevo, vemos a una comunidad extraña tratando de recuperar los espacios de infancia y libertad, peleándose consigo misma. En silencio, cuatro de los cinco cuerpos que antes habían esperado comienzan a accionar, empiezan a decirnos estoy aquí. Un cuerpo dice estoy aquí cuando ha sido abandonado. Podemos mirarles durante horas por eso, porque se percibe que se han construido desde el vacío. Estos cuerpos dicen Durante un tiempo estuve solo, en algún momento fui abandonado, pero ahora estoy aquí.
Se pueden intuir horas de construcción y composición pero no se aprecian juicios de valor sobre los materiales. El concepto o la pretensión artística no ha ahogado lo que la escena podía darles, por eso los cuerpos parecen libres, por eso es tan difícil adivinar si están disfrutando o no estando ahí. En "Squint", el cuerpo en escena es inteligente, el cuerpo en escena habla, parece que se ha impuesto la vida o el mundo propio a la “estrategia” y los “sistemas”. Qué pocas veces vas a ver algo y no deseas estar en otro lugar, qué pocas veces ocurre que quieres salir a escena, qué pocas veces ocurre que ves algo tan vivo que recuerdas a Maradona celebrando un gol.
El aspecto psicológico o emotivo de "Squint" es complejo. Aunque a veces percibo dolor, alegría o abandono, no hay agradecimiento ni perdón, no hay nostalgia o evocación de un tiempo pasado. La soledad, la creación de mundos propios o lógicas autónomas nos llevan con facilidad a la infancia, pero tengo la sensación de que es una consecuencia, no un presupuesto. "Squint" nos recuerda a la infancia porque la infancia es nuestro momento de máxima sensibilidad. El momento en el que, igual que en la pieza, la propia existencia tiene un fin en sí mismo. Es una presencia autotélica, no busca otra cosa que existir, que tropezarse con las sillas y bailar. Hoy en día sólo hay tres espacios donde puedes tirarte por el suelo golpeando todo lo que encuentres por el camino: la infancia, la danza y la locura. Aquí, la libertad viene del dejar de hacer, del dejar de pretender, del dejar para mañana, de abandonarse en cierto sentido.
Dos cosas caen juntas, y por alguna extraña razón cobran sentido. Sólo desde una sensibilidad fuerte y dispuesta a actualizarse continuamente se puede componer por texturas, por fricciones, por animalidad. Squint es un trabajo sutil y propio, que hubiera sido radicalmente diferente si alguno de los cuatro cuerpos hubiera sido distinto. Ese es el milagro, que realmente Squint no se puede transferir sin sufrir transformaciones esenciales, porque aunque sea de forma inexplicable todo está en juego durante una hora. Porque cuando no hay nada, cuando comienzas de verdad por el vacío sólo puedes arrojar tu cuerpo a la escena, sólo puedes esperar que suene una música para seguir bailando.
Durante el coloquio tras la presentación, Norberto habló sobre los métodos de composición y el proceso dramatúrgico de la pieza. Explicando cómo a veces dos cosas habían permanecido juntas y había surgido entonces un nuevo sentido, repetía siempre “como en la vida, como en la vida”. Decía Jaime Llopis también durante la charla, lo más difícil es estar vivos. Este es un trabajo sobre la juventud, sobre la diferencia, sobre tener el corazón encendido. Sobre confiar, tal vez intuitivamente, en que la escena puede tener unas reglas parecidas a la vida.
Como en "Blue" de Juan Domínguez, ese es el milagro, que después de todo la escena aún puede decirnos quién somos de la manera más extraña y desesperada.


por Celso Giménez